Calendarios de adviento

El término “Adviento” viene del latín adventus, que significa venida, llegada.

El adviento es el primer periodo del año litúrgico católico, que consiste en un tiempo de preparación para la conmemoración del nacimiento de Jesús. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.

Su duración es de veintiuno a veintiocho días; empieza el domingo más próximo al 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Se celebra los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

Los calendarios de adviento son un símbolo de este periodo.

Son un calendario cuenta-atrás desde el 1 de diciembre hasta el día de Nochebuena.

Suele elaborarse para los niños y tiene forma de “conteo” para saber cuánto falta antes de Navidad.

Los orígenes de este calendario se remontan al siglo XIX en la Alemania protestante: los niños encendían una vela por cada día del periodo de Adviento, es decir, desde el primer domingo de adviento, hasta el día de Nochebuena.

Hoy en día se han popularizado y exportado los calendarios de adviento seculares, que a diferencia de los originales, suelen ser del 1 de diciembre a la Nochebuena.

Yo recuerdo haberlos preparado siempre con mi madre. Los hacíamos las dos juntas, a veces con paquetitos de cartulinas, colgantes de telas,…, y luego ella me guardaba pequeñas sorpresas para que fuese descubriendo cada día.

Me gustaría volver a retomar esta tradición con mi hija, aunque de momento me toca hacerlos a mi principalmente.

He preparado una galleta por cada día y las he colgado en su habitación. Cada día, a partir del próximo día uno, iremos desembolsando una, que creo, se comerá encantada, ¡dada la buena cuenta que dio de ellas mientras yo hacía las fotos!

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