Churros

Con la harina se hacen muchos tipos de alimentos, algunos más glamurosos y otros menos, por ejemplo, usando harina puedes hacer un bizcocho para una tarta decorada preciosa para un cumpleaños, un pan riquísimo o también, unos churros, que, aunque no suelen verse por el palacio de Buckingham, la realidad es que están muy buenos, de hecho, de haberlos habido en palacio, la Reina Madre hubiese sustituido el gin tonic para desayunar por chocolate con churros.

A mí me encantan, pero no suelo comerlos tan a menudo como me gustaría.
Aquí en Madrid no hay muchos sitios donde comerlos buenos, buenos; si es en un bar, salvo que sea una churrería claro, te los ponen fríos e industriales y cuando normalmente se me antojan, que es al pasar por algún puesto de churros, ahí está mi marido que no me deja comprarlos. ¿Por qué? Él dice que es un poco rata, pero después de lo que os voy a contar lo entenderéis (sólo un poco).

Le indigna que te cobren cerca de un euro por churro habituado a que en Huelva cuestan muchísimo menos que aquí y es que, además, está acostumbrado a que se los haga su padre en casa, a parte, que él también los hace.

La receta que os voy a pasar es de mi suegro, a él se la dio el “chef” de una de las churrerías más famosas de Huelva. Me gustaría aclarar que en Huelva los churros, además de muy baratos, te los venden recién hechos y si el churrero te quiere meter uno frío lo tiene que hacer muy a escondidas, porque como los clientes lo vean le meten la cabeza en el aceite hirviendo (principal razón de la indignación de mi marido, que dice que te los cobran caros y encima con más horas de vida que el DNI de Marujita Díaz).

Ingredientes:

• 1 vaso de harina
• 1 vaso de agua
• 1 pizca de sal
• Aceite de girasol

Elaboración:

Con estas cantidades os saldrán como para unas seis o más personas y en cantidad. Si queréis más, o menos, podéis modificar las cantidades teniendo en cuenta que siempre hay que usar la misma cantidad de harina y de agua. ¿Y la sal? Pues ahí está la cuestión para que queden ricos, y no consigo que me den la medida exacta, es una pizca, hay que cogerle el punto con la práctica y no os puedo decir más porque aquí los expertos son mi marido y su padre y esto es lo que me han contado (una pista es una cucharadita de café y un poco más)..

Ponemos a hervir el agua. Cuando hierva se aparta del fuego y se echa la harina. Se mueve con una espátula (¡lo mejor para hacer la mezcla!) hasta que no tenga grumos.

Tiene que quedar con esta textura:

Pasamos la masa a la churrera.

En una sartén grande y honda, ponemos abundante aceite de girasol. ¿Y por qué de girasol? Pues porque alcanza más temperatura que el de oliva y los churros tienen que hacerse en aceite muy, muy caliente.
Así que, cuando esté el aceite bien caliente vamos echando la masa a la sartén. En este punto es cuando mi marido menciona a la madre, el padre y al marido de la madre del inventor de la vitrocerámica, porque ésta no suele coger el calor suficiente para hacer bien los churros, pero si no hay otra cosa, pues hay que conformarse.

Haciendo ruedas:

O churritos:

¡Y a disfrutar con un buen chocolate!

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6 comments

  • 4 Septiembre, 2013 a las 14:42 // Responder

    Completamente cierto. La receta es la auténtica, no aquellas que incluyen batidora, reposo de la masa, o mantequilla o leche. En cuanto a la sal yo uso una cuharada de postre rasa para dos vasos de agua y harina. Hay que echar un pelín más de agua que de harina para contrarestar lo poco que se evapora al hervir antes de mezclar. La mezcla se hace en cuestión de 30 segundos o menos, es decir apenas salen grumos que quitar, que tampoco importan. En cuanto a la vitro, es cierto que a veces no alcanza temperatura. Si haceis pruebas vereis que por alguna razón que no alcanzo a comprender, algunas sartenes permiten temperaturas de aceite mucho mayores, y otras de buen aspecto “provocan” que la vitro esté más tiempo apagada que encendida incluso en la máxima potencia. Hay que usar de las primeras. En cuanto al aceite el mejor el de girasol alto oleico (el denominado especial fritos), ya que tiene un punto de humo muy elevado y no se degrada fácilmente.

    • 8 Septiembre, 2013 a las 14:14 // Responder

      Muchas gracias Mariano, se ve que eres todo un experto en el tema de los churros! Gracias por tus consejos, los tendremos en cuenta.
      Un saludo!

  • 17 Noviembre, 2013 a las 8:22 // Responder

    Que tipo de harina usas. Puedes decir la marca que utilizas.
    Haz puesto la receta de los churros de patata o de los finos.
    Pero en Huelva también estan los churros de masa o de los gordos.
    Sabes la diferencia que hay. Conoces la recetas de estos.

    • 18 Noviembre, 2013 a las 11:21 // Responder

      Hola Blas.
      Utilizamos harina de trigo normal de la marca Gallo, siempre de esta marca, es con la que mejor resultado tenemos.
      Sí conocemos la diferencia, mi marido los sigue pidiendo aquí igual que en Huelva y le miran con una cara, jajaja…
      En Huelva llaman a los churros de patata o de masa.
      La receta que he puesto es la de los churros de patata, que son los finos, lo que aquí llamamos churros simplemente.
      Los churros de masa son los gordos, menos crujientes y que equivaldrían a las porras. De estos no tengo la receta, lo siento.
      Un saludo!

  • 18 Noviembre, 2013 a las 19:08 // Responder

    Gracias Lucia por tu respuesta.
    Hare tu receta para los finos.
    Y ya investigare para los gordos.
    Saludos

    • 18 Noviembre, 2013 a las 22:25 // Responder

      Un placer! Si encuentras una buena de los de masa ya nos la pasarás 🙂
      Un saludo. Virginia.

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