Guinness Bundt Cake – Bizcocho de cerveza negra

Hoy os traigo una receta que, aunque esté mal que lo diga yo, está deliciosa y espectacular.

Se trata de un bundt cake de cerveza Guinness.
Sí, sí, habéis leído bien, un bizcocho con cerveza.
Llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo porque ya había oído de su sabor y textura diferentes y originales. Y además, dada mi afición a la cerveza, no podía dejar de usarla también en repostería.

Bizcocho cerveza Guinness

Está espectacular no sólo por su sabor, si no también por esa preciosa forma que le da el molde donde se hornea, un bundt, y de ahí su nombre, bundt cake, que no es más que un bizcocho horneado en este tipo de moldes.

El bizcocho es delicioso, muy húmedo y esponjoso. Es uno de esos bizcochos que cuesta parar de comer y eso que es bastante contundente, pero es empezar y no parar.

Si no os gusta la cerveza no dejéis de hacerlo porque no se nota su sabor. Tiene un gusto a trufa, ya que lleva chocolate también.
Si lo preparáis un día antes de tomarlo estará aún mejor, con los sabores reposados gana en gusto y textura. Y os aguanta perfectamente durante varios días, bien envuelto en papel film.

He visto algunas recetas que utilizan otras marcas de cerveza. Yo soy cervecera y en cuanto a negras, como la Guinness ninguna. No sólo para degustar una pinta bien fresquita, si no también para cocinar, se utiliza muchísimo por su textura especial, que no la consiguen otras, así que yo os recomiendo esta marca. Si preferís otra, usad una cerveza negra que sea suave.

Bundt Cake Guinness

Ingredientes (para un bundt cake de 10 cups):

Adaptación de la receta de taste of home

– 250 ml de cerveza Guinness.
– 250 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
– 75 g de cacao en polvo sin azúcar.
– 400 g de azúcar blanquilla.
– 275 g de harina de trigo.
– 2 huevos L a temperatura ambiente.
– 140 ml de nata líquida de repostería (mínimo 35% de materia grasa).
– 3 gotitas de extracto de vainilla o una cucharadita de vainilla en pasta.
– 2 cucharaditas y media de bicarbonato.

Elaboración:

Precalentamos el horno a 190º C, calor arriba y abajo, yo lo hago sin ventilador.

Comenzamos poniendo en un cazo al fuego la cerveza y la mantequilla cortada en dados. Calentamos a fuego medio, sin que llegue a hervir, hasta que la mantequilla se derrita completamente.
Añadimos el azúcar y el cacao, tamizado para que no nos queden grumos, y removemos hasta que quede todo bien mezclado.
Retiramos el cazo del fuego y reservamos.

En un bol tamizamos la harina y el bicarbonato.

En el bol de la batidora, batimos a velocidad alta los huevos con la vainilla y la nata.
Cuando esté bien integrado, bajamos la velocidad y sin dejar de batir, incorporamos poco a poco la mezcla de cerveza que tenemos en el cazo.

Añadimos la harina y el bicarbonato y batimos lo justo para obtener una masa uniforme y sin grumos.

Engrasamos el molde y vertemos en él esta mezcla, dejamos que que vaya cayendo desde el mismo sitio y vaya rellenando por sí sola las hendiduras del molde.
Para asegurarnos de que la masa ha rellenado bien todos los rincones del bundt, lo golpeamos suavemente sobre la encimera de la cocina, colocando un trapo debajo para no dañar ni el molde ni la encimera.

Lo introducimos en la parte central del horno y sobre la rejilla, no sobre una bandeja, para dejar que el aire circule a través del tubo central del molde, y horneamos a 180ºC, durante unos 50 minutos o hasta que pinchando con un palillo este salga limpio.

Lo desmoldamos y dejamos enfriar en una rejilla durante 5 minutos, pasados los cuales desmoldamos y dejamos enfriar totalmente en la rejilla.

¿Cómo podemos degustarlo?
¡Pues directamente a bocados!
Otra opción es hacer una tarta con este bizcocho y una riquísima crema de queso.

Pronto os enseño cómo hacerla. Mientras tanto, no dejéis de probar este fantástico bizcocho.

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