Masa para pizzas

En casa hay ciertos platos que siempre los hace mi marido; la tortilla de patatas, el bacalao dorado, las pizzas…
Y es que, la verdad, le quedan riquísimos y mucho mejor que a mi, así que, ¡que siga haciéndolos él y así yo descanso! Aunque descansar, lo que se dice descansar, no mucho, que a mi me toca hacer de pinche y no abrir la boca que si no se me estresa y se pone nervioso.
Por esto, no esperéis que las fotos de las pizzas sean muy allá; durante el proceso de elaboración se me enfada si estoy con la cámara en la mano, porque debería estar picando, y una vez hechas, no me dan tiempo a preparar el miniestudio para hacer bien las fotos porque les hincan el diente nada más salir del horno, ¡y eso que abrasan!

Volviendo al tema, que las pizzas le quedan de muerte, si no preguntadles a nuestros padres, que no han sido de comer pizza en la vida y ahora cuando vienen a casa siempre preguntan si va a hacer alguna.

Vamos a empezar con la receta de la masa.

Para hacer unas pizzas espectaculares es imprescindible una buena base.
En casa la hacemos siempre, no nos gustan nada las que venden ya preparadas, demasiado gordas, sin nada de sabor, se quedan chiclosas al hornearlas,…, por lo menos las que hemos probado nosotros.

La que hacemos es más bien una masa de pan que queda fina y crujiente. Me recuerda a las pizzas que comí en un viaje al norte de Italia, no había comido nunca pizzas tan buenas, tan finas y con esa textura crujiente en la base tan agradable. Hasta ahora claro, que mi marido ha ido perfeccionando la técnica y ha conseguido hacer esa base que a mi me encanta.

Además de la masa, son igual de importantes el horneado y la superficie donde hagamos la pizza, luego lo veremos.

Ingredientes:

• 200 g agua
• 50 g de aceite de oliva virgen extra
• 1 cucharadita y 1/3 de sal
• 25 g de levadura de panadería prensada (levadura fresca)
• 400 g de harina de trigo Gallo (con esta marca es con la que mejores resultados hemos tenido)

NOTA: Con estas cantidades os saldrán dos bases. Si sólo queréis hacer una pizza, una vez hecha la masa, hacéis una bola, la partís por la mitad, cogéis una de las mitades, hacéis una bola, la envolvéis en papel transparente y al congelador.

Elaboración:

Mi marido usa la Thermomix (ahora usamos amasadora, la Kitchen Aid con el gancho de amasar) para hacer la masa, os cuento igualmente la forma de hacerla sin ella.

Sin Thermomix:

En un bol grande ponemos toda la harina menos cuatro cucharadas, hacemos un hueco en el centro de la harina y añadimos la levadura disuelta en el agua, que habremos calentado un poco previamente.

Mezclamos bien la masa ayudándonos de una espátula de madera. Añadimos el aceite de oliva y la sal y seguimos removiendo bien, añadiendo a cucharadas la harina que habíamos reservado y amasando ahora ya con las manos.

Con Thermomix:

Echamos en el vaso el agua, el aceite y la sal y programamos un minuto, temperatura 40 C y velocidad 2.

Añadimos al vaso de la Thermomix la levadura desmenuzándola con la mano y la harina. Amasamos un minuto a velocidad espiga.

Con Kitchen Aid:
Echamos en el bol la harina, la levadura desmenuzada, el agua, el aceite y la sal y amasamos a velocidad media durante unos cinco minutos.

Y a partir de aquí procedemos de la misma manera en ambos casos:

Retiramos la masa del vaso/bol y amasamos un poco haciendo una bola, si vemos que se pega mucho a las manos podemos añadir un poco de harina, hasta que no se nos pegue, pero no abuséis o cambiaréis totalmente la masa. Esto depende de la harina que usemos, pues no siempre vienen de moliendas iguales, ni el trigo es el mismo, por lo que tenéis que irle cogiendo el punto al tacto.

La ponemos en un cuenco, tapamos con un trapo de algodón y la dejamos levar durante unos 45 minutos – 1 hora.
Primer truco: para saber el tiempo de levado, apretamos con un dedo la masa y si vuelve a su posición original estará lista para usar.

La masa se puede congelar envuelta en papel transparente. Cuando la vayáis a utilizar acordaros de sacarla la noche anterior a la nevera.

Enharinamos la superficie sobre la que vayamos a trabajar. Cogemos la bola y la estiramos bien con un rodillo, dándole la forma de la bandeja que vayamos a usar.
A nosotros nos gusta muy muy fina, bueno, a mi me gusta así, mi marido la verdad es que la prefiere más gordita, pero siempre tiene el detalle de hacerla finita para mi.

Y ahora viene el truqui que usamos en casa y que hace que la masa quede rica no, riquísima y crujiente. Se lo contó el jefe de mi marido, gran aficionado también al mundo de las pizzas, y la verdad es que hemos notado mucho la diferencia.

Ponemos papel de horno en la bandeja, colocamos la masa sobre el papel, la pinchamos con un chuchillo y horneamos en el horno precalentado a 250 C, durante 5 minutos a 220 C, en el medio. ¡Cuidado de que sean sólo 5 minutos! No tiene que hacerse la masa del todo, que luego vuelve al horno con todos los ingredientes. Lo de siempre, cada horno es mundo, así que yo os recomiendo que la primera vez que la hagáis estéis mirándola todo el rato y cuando veáis que está así:

la sacáis y quedaros con el tiempo que os ha llevado que coja el punto.

Y ya tenemos la masa lista para poder empezar la pizza con los ingredientes que más os gusten.

En este punto podéis frotar la base con un trozo de ajo. Pero depende de lo que vayáis a hacer la pizza, si es de queso mejor no, pero para otras le da un toque realmente bueno.

Echamos los ingredientes que hayamos elegido y la volvemos a meter al horno, a 220 C, durante unos 20 minutos, cuando veáis que todos los ingredientes se han hecho y que el queso se ha derretido y dorado un poco está lista.

Ya hemos visto la importancia de la masa y del horneado. ¿Qué nos queda? La bandeja.
Podéis hacer la masa en las bandejas de horno normales, nosotros es lo que hemos utilizado hasta hace poco, pero hay unas especiales para pizza, con unos agujeritos, que dan un resultado espectacular.

Hace tiempo le dije a mi marido: “Hay unas bandejas de horno para pizzas que dicen que van muy bien” Y él: “Va, un chisme más para la cocina, que no nos cabe nada ya, blabla, blabla,…”
Y va y me viene hace unos meses “Oye, que me ha dicho mi jefe que hay unas bandejas con agujeros buenísimas para hacer las pizzas”. ¡Imaginaos mi cara!
Total, que como ahora ya se lo ha dicho el otro maestro pizzero, ya tenemos las bandejas de horno para pizzas.
Y merecen la pena, la masa se hace de forma más uniforme y quedan con ese puntito crujiente que me encanta y sólo había comido en Italia.

Así que nada, aquí tenéis nuestra masa para pizzas. Espero que os guste. ¡Ya nos contaréis qué tal!

Y en próximas entradas ¡las pizzas con todos sus ingredientes!

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