Mascarpone Bundt Cake – Bizcocho de Mascarpone (sin gluten)

¿No os parece que los bundt cakes son espectaculares?
Simplemente con esas formas tan bonitas, que te dejan con la boca abierta al desmoldarlos y a la gente cuando los ve.
Y luego porque están buenísimos, ahí depende de la receta y la mano claro, jajaja…

Mascarpone bund cake

A pesar del nombre rarito, que se debe simplemente al nombre del molde en el que se hornea, es un bizcocho, no exactamente como los que estamos acostumbrados aquí, tira más al de una tarta, con más o menos ingredientes y muy fácil de hacer.

Sin embargo parece que hay un cierto miedo a hornear bundt cakes, porque no siempre salen perfectos, se pegan, se rompen,….
Pero la verdad, que no es para tanto. Sólo hay que tener en cuenta una serie de puntos, que os cuento desde mi experiencia, y el resultado será espectacular sin mucho esfuerzo, creedme.

El molde

Lo primero y muy importante, es el molde. No me voy a meter en marcas, pero si queréis que os salga bien, sí que es fundamental que sea un molde de calidad, por lo que tendréis que invertir un poquito de dinero. Y os lo digo por propia experiencia, los más baratillos no hornear bien y tienen a pegarse, con lo que desmoldarlos es una odisea.

Otro punto importante con el molde es engrasarlo bien para que el bizcocho no se pegue.
Yo uso un spray, para todos los bizcochos que horneo, funciona muy bien y es muy práctico y cómodo. Sólo hay que pulverizar ligera y homogéneamente el molde a una distancia aproximada de 20 cm y después con un pincel de cocina extender bien todo el producto.

Pero podéis usar los ingredientes de siempre, mantequilla o aceite, que vais untando con la ayuda de una pincel, o un papel de cocina, por todos los recovecos del molde en cuestión.

A la hora de verter la masa en el molde, hay que hacerlo lentamente para que la masa llegue a todos los huecos. Vertemos la masa siempre desde el mismo sitio y dejamos que se vaya extendiendo ella sola por todo los rincones.
Llenaremos sólo las 3/4 partes del molde.
Para evitar que nos salgan burbujas, ponemos un trapo en la encimera, mesa o superficie que vayamos a usar, y golpeamos el molde suavemente sobre el trapo para que las burbujas de aire suban a la superficie.

Y para terminar con el molde, su mantenimiento. No se os ocurra limpiarlo con ningún estropajo que ralle, uno suavecito, ni meter nada metálico para llegar a todos los rinconcitos del molde. Si se ha quedado muy pegado algún resto de bizcocho, echadle agua caliente y dejadlo reposar, veréis que luego sale fácilmente y sin tener que frotar.

Horneado

Los bundt cakes los tenemos que hornear en la rejilla del horno para dejar que el aire caliente circule por el tubo central.
Colocamos la rejilla en la zona central del horno, con calor arriba y abajo.

Como siempre os digo, cada horno es un mundo y es importante que conozcáis el vuestro porque los tiempos pueden variar de unos a otros.
Por eso siempre lo de pinchar con un palillo, si sale limpio está listo, sino, cinco minutillos más de horno.
Importante también, no abrir nunca el horno antes de que hayan pasado ¾ partes del tiempo de horneado indicado ya que el bizcocho se hundiría.

Desmoldado

El momento más temido. ¿Saldrá perfecto? ¿Se habrá pegado? ¿Se despegará a trozos?….
Una vez horneado, sacamos del horno, yo le vuelvo a dar un par de golpes sobre el paño y lo dejamos reposar sobre una rejilla, boca arriba durante 10 minutos.
Por lo general la recomendación es: sacar del molde y dejar reposar boca arriba sobre una rejilla durante exactamente 10 minutos. Pasado este tiempo darle la vuelta y desmoldar. Si hiciese mucho calor, dejarlo un poco más porque tarda más en enfriarse.
Veréis que según se enfría los bordes se separa un poco del molde, así que si eso no ocurre a los 10 minutos, dejadlo un poco más.
El bundt cake está listo para desmoldar cuando los bordes se separan ligeramente del molde. Si pasados los 10 minutos de rigor esto no ha ocurrido, esperaremos 10 minutos más.

Una vez desmoldado dejaremos que termine de enfriar por completo sobre una rejilla.

Si lo queréis decorar, hacerlos cuando el bundt cake esté frío. A mi me encantan tal cual. Pero podéis cubrirlos con cremas, ganaches, glaseados, capearlos y rellenarlos,…

Layer Cake Guinness y crema de queso

Se conservan perfectamente durante unos cuatro días.
Una vez frío lo podéis envolvedlo en papel transparente para que se reseque lo menos posible.
¡Y lo podéis congelar! Para aquellos que podáis controlaros y comeros sólo un trocito cada día, podéis cortar porciones, envolverlas bien en papel film y al congelador. Cuando queráis comerlo sólo os tenéis que acordar de sacarlo un ratito antes de que os de el antojo.

Bundt Cake de mascarpone sin gluten

Y después de todo el rollo que os he soltado, repito, no es nada difícil, y además, si no queda perfecto ¿qué pasa? Que se ha roto en pedacitos, está igual de bueno; que le han salido burbujitas ¿y qué? queda precioso igual; que se ha pegado, pues nos comemos lo que haya sobrevivido.

Vamos con el bundt cake de hoy, es muy suave y delicioso con el toque que le aporta el queso mascarpone.
Apto para celiacos, ya que usamos harina de arroz. Para los que podáis tomar gluten, poned 320 g de harina normal de trigo, las chispitas de chocolate que queráis y el resto igual.

Bizcocho de mascarpone sin gluten

Ingredientes (para un bundt cake de 10 cups):

• 4 huevos L a temperatura ambiente
• 250 g de queso mascarpone
• 200 ml de nata, mínimo 35% materia grasa
• 200 g de azúcar
• 300 g de harina de arroz
• 100 g de pepitas de chocolate negro (sin gluten)
• 4 cucharaditas de levadura sin gluten (la royal de toda la vida)
• 1 cucharadita de extracto de vainilla

Elaboración:

Precalentamos el horno a 190ºC.

En el bol de la batidora ponemos los huevos junto con el azúcar y batimos con las varillas.

Incorporamos la nata, el queso y la cucharadita de vainilla y batimos.

En otro bol, tamizamos la harina y la levadura y lo incorporamos a la mezcla anterior.

Batimos hasta que todo esté bien integrado.

Incorporamos las pepitas de chocolate y movemos.

Engrasamos el molde, vertemos la masa en él, despacio, desde el mismo lado, dejando que se vaya extendiendo y rellenando por sí sola.

Golpeamos un par de veces sobre la encimera, cubierta con un trapo de cocina
Horneamos a 180ºC, sobre la rejilla, en el centro del horno, calor arriba y abajo durante 45-50 minutos, hasta que al pinchar con un palillo éste salga limpio.

Sacamos del horno, volvemos a golpear un par de veces y dejamos reposar en el molde, sobre una rejilla, unos 10 minutos. Pasado ese tiempo, desmoldamos y dejamos que enfríe en una rejilla.

¡Listo! A qué no ha sido tan difícil.

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