Tarta de queso y mango (y su versión sin gluten ni azúcar refinada)

Estamos en temporada de mango.

Sí, sí, el mango también tiene su temporada, el de aquí.
Sí, de aquí, de España.
Ésta se ha vuelto loca … ¿Pero el mango no es una fruta tropical? Pues los que vienen de fuera sí.
Pero resulta que tenemos una zonita aquí en nuestro país, con un micro clima especial y perfecto para cultivar frutas tropicales españolas.
¿Dónde? Pues en la Axarquía malagueña y en la llamada Costa Tropical granadina, donde se pueden disfrutar temperaturas subtropicales con mínimas de 6 a 8 grados y máximas de 16 a 20 graditos en invierno, perfectas para que se den variedades tropicales.

De mi época de la asociación para promover el consumo de frutas y hortalizas conocí y me empapé, de entre otras cosas, del fundo hortelano – fruteril, los productos de este pequeño paraíso tropical. Porque no sólo se cultiva mango en la zona.
Empezaron con el chirimoyo, luego llegó el aguacate y pronto se sumaron el mango, los litchis, la papaya, el longan, la carambola, la lúcuma, la maracuyá o la guayaba.

Si estás cansado de coger un aguacate y que esté más duro que una piedra o más blandichurri que yo que sé, de abrirlo y encontrarte esos hilos negros asquerosos; de coger un mango y lo mismo, tan verde que te lo tiro a la cabeza y te la abro, o con esos pelos fibrosos y sabor a madera que parece que estás chupando un tronco (¿habéis probado a chupar alguna vez alguno? …), probad los de aquí y en su temporada.
Mangos de Septiembre a Diciembre.
Aguacates de Octubre a Junio.

No es que sean ni mejores ni peores, simplemente es una cuestión de cercanía a la producción, lo que hace que las frutas se recojan en su momento óptimo de maduración (o así debiera ser, porque la fruta nacional cada vez deja más que desear también, de lo verde que se coge y lo cara que está, culpa de ambas cosas tienen los intermediarios y grandes superficies que se forran a costa de productores y consumidores, que explotan y aprietan hasta ahogar, para vender porqueras a precios inadmisibles, pero dejo el tema que me enciendo, o ya lo sigo en otro post, que me desvío del tema) con lo que su calidad y sabor pues es mucho mejor que las que se han pegado semanas en un barco. Las que vienen en avión son algo mejores, pero a unos precios para muchos impagables y además que no merecen pagarse porque nada tiene que ver lo que llega aquí con el verdadero sabor de las frutas tropicales en su país de origen.

¿Y donde podéis encontrar las frutas tropicales – nacionales?
Pues ya no es tan difícil, en supermercados como Carrefour, El Corte Inglés o Lidl los suele haber. Fruterías como Gold Gourmet o La Huerta de Aranjuez también las tienen.
Y vía internet también podéis conseguirlas y vía directa con el productor. En Exotic Fruit Box preparan cajas de fruta tropical directas del árbol a tu casa, dicen.

Bueno y como empecé diciendo, en temporada de mango, pues qué mejor que hacer una deliciosa tarta de queso y mango, nacional claro, que si no para qué toda esta chapa.

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Bonita verdad

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Pues más deliciosa aún que bonita.

Vamos allá con la receta, que os dejo con su versión para celiacos y sin azúcar refinado.

Ingredientes:
Para un molde de unos 22-25 cm desmontable
• 150 g (un paquete) de galletas (tipo maría). Para los intolerantes al gluten, pues unas sin gluten, yo usé unas de Noglut con sabor naranja que le dieron un punto espectacular y además están elaboradas con azúcar moreno integral de caña.
• 70 g de mantequilla

• 5 hojas de gelatina
• 350 g de puré de mango (un mango y medio o dos aproximadamente vendréis a necesitar)
• 300 g de queso crema
• 200 g de requesón
• 250 ml de nata para montar
• 150 g de azúcar ó 1/2 cucharadita de estevia (de la que yo estoy usando ahora que es una boliviana 100% natural que endulza muchísimo, de otras quizás necesite más, es cuestión de ir probando la crema y añadir al gusto).

Elaboración:

Comenzamos preparando la base.
Derretimos la mantequilla.
En una picadora ponemos las galletas y la mantequilla derretida y trituramos.

También podéis meter las galletas en una bolsa de plástico, pasar un rodillo por encima hasta que estén echas polvo y luego mezclar con la mantequilla derretida.

Cubrimos la base de nuestro molde con las galletas trituradas, vamos apretando bien con las manos hasta que quede bien lisa y compacta y llevamos a la nevera mientras vamos preparando el resto.

Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría.
Escurrimos bien y disolvemos en 50 ml de de agua caliente.

Pelamos y picamos el mango y lo trituramos con la batidora.

En un cuenco ponemos el queso crema, el requesón, la nata, 100 g del puré de mango que hemos hecho y el azúcar o estevia y batimos hasta que monte un poco.
Añadimos 30 ml de la gelatina que ya tenemos disuelta y movemos despacio hasta que esté bien integrado.

Vertemos sobre la base de galletas y llevamos a la nevera para que cuaje un poco.

A los 250 g de puré de mango que todavía no hemos usado les añadimos los 20 ml restantes de gelatina disuelta, mezclamos bien y extendemos el puré sobre la crema de queso, que ya tenemos en el molde, ayudándonos de una espátula.

Metemos a la nevera y dejamos que cuaje unas cuatro horas mínimo.

A la hora de servir, la sacamos de la nevera y la dejamos reposar unos minutos para que se despegue bien del molde. Podemos pasar un trapo humedecido con agua caliente para ayudar a que se desmolde bien o incluso meter una espátula finita para separar la crema del molde.
Retiramos el aro y pasamos la tarta a una bandeja.

¡Y a disfrutar!

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