Un recuerdo para siempre

Muchas veces me decís “¡Ay, qué pena que da comerse las galletas!”, pues aquí os dejo una idea de qué hacer con ellas, ¡aparte de comérselas claro está!.

Éstas galletas tienen un significado muy emotivo en casa para todos.

Fueron las primeras galletas que decoré, se nota, ¿verdad?. Por lo que no son ni las más perfectas ni las más bonitas, pero fueron parte del comienzo de un cambio, de un proyecto que espero poco a poco vaya dando sus frutos. Así que, aunque imperfectas, estoy muy orgullosa de ellas.
Además las preparé para mi marido, para un acontecimiento muy especial, su primer día del padre. Él no es mucho de celebrar prácticamente nada, pero la verdad es que le hicieron mucha ilusión y, pese a todo pronóstico (le encantan los dulces y es incapaz de resistirse), ¡no se las comió!.

Y ahí estaban, empaquetadas, guardadas en un armarito, hasta que hace unas semanas se me ocurrió qué hacer con ellas y las enmarqué.

Ahora están colgadas en la habitación de nuestra hija.
Espero que cuando le contemos la historia de “sus” galletas le haga tanta ilusión como a nosotros su llegada y todos los maravillosos cambios que en nuestras vidas está habiendo desde que somos tres en casa.

Entrada enlazada a la Fiesta de enlaces: galletas, de Personalización de blogs.

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